Cuando termina la temporada de baño, dedicar un rato al invernaje de la piscina te ahorra problemas (y dinero) en primavera. Un buen invernaje mantiene el agua en condiciones, protege el vaso y evita tener que hacer un vaciado completo cada año. Te explicamos cómo hacerlo paso a paso.
El invernaje es el conjunto de tareas que se realizan al final del verano para dejar la piscina lista para pasar el invierno sin uso. La idea es dejar el agua equilibrada y protegida, de modo que en primavera solo tengas que ponerla a punto en lugar de empezar de cero.
Si tu piscina está revestida con lámina armada de PVC, hay una regla de oro: no la vacíes del todo. El agua es lo que mantiene la lámina pegada y en su sitio; si dejas el vaso seco mucho tiempo, la lámina puede encogerse, arrugarse o despegarse. Por eso, en una piscina de lámina armada el invernaje se hace bajando solo un poco el nivel, nunca vaciándola por completo.
Si al cerrar la temporada notas que pierdes agua o que el revestimiento está dañado, el invierno es buen momento para arreglarlo y llegar al verano con la piscina a punto. En Avisa 99 nos ocupamos de la reparación de fugas y la rehabilitación de piscinas con lámina armada. Cuéntanos tu caso desde la página de contacto.
No, no es recomendable. Lo correcto es bajar un poco el nivel del agua y hacer un buen invernaje. En las piscinas de lámina armada, además, vaciarlas por completo puede dañar el revestimiento.
Al terminar la temporada de baño, normalmente entre finales de septiembre y octubre, cuando la temperatura del agua baja de forma estable por debajo de los 15 °C.
Es un tratamiento que se añade al agua para evitar algas y cal durante los meses en que la piscina está parada, lo que facilita la puesta a punto en primavera.
No es aconsejable. La lámina necesita el peso del agua para mantenerse en su sitio; en seco puede arrugarse o despegarse. Basta con bajar el nivel por debajo de los skimmers.